La cerca o murallas urbanas que rodeaban y protegían al núcleo de población, fueron construidas en época islámica, con tapial de tierra sobre un pequeño basamento de mampostería. Los lienzos estaban defendidos por torres de planta cuadrada, construidos con idéntico material, desconociendo si a nivel de adarve tendría alguna estancia o nivel de hábitat, donde se cobijasen los centinelas, o estaban coronadas por niveles de terrazas.

Tras la conquista cristiana, algunos de sus lienzos (los que habrían sufrido mayor destrucción en el asalto a la villa o estaban en peor estado de conservación) son reforzados a través de revestimientos hechos con muros de mampostería irregular enripiada, que en la mayoría de los casos se montan sobre los tapiales, alcanzando las defensas mayor altura. Para la defensa de los paramentos se construyen torres de nueva planta y se refuerzan las de tapial.

Al núcleo urbano se accedía a través de varias puertas, de las cuales hemos localizado dos: la de La Villa y la de Santa Ana. Estaban protegidas o flanqueadas por torres, o situadas en un quiebro de la muralla, lo que facilitaba su defensa y el control de los visitantes.

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