Se alza de forma imponente en la Plaza 28 de Febrero, el indiscutible centro neurálgico, social y administrativo del municipio de Alcaudete. Situado estratégicamente como antesala de las principales vías señoriales de la localidad, este conjunto monumental de bronce no solo enriquece el patrimonio urbano, sino que se ha convertido en un símbolo de la identidad local desde su inauguración en la cuaresma de 2019.
El origen de esta pieza escultórica se remonta al III Concurso Nacional de Esculturas de Semana Santa. De entre las numerosas propuestas presentadas a este certamen, el diseño de este monumento logró alzarse con el primer premio tras la deliberación de un jurado compuesto por reputados expertos en la materia, quienes avalaron la calidad y el impacto de la obra.
En el plano artístico y estilístico, el monumento destaca por sus marcadas líneas barrocas, las cuales se hacen evidentes en el tratamiento de las vestiduras de Abraham e Isaac. Los escultores dotaron a las telas de un gran dinamismo, caracterizado por pliegues profundos y movimientos enérgicos propios de dicho periodo artístico. Sin embargo, este academicismo barroco se fusiona respetuosamente con la identidad de Alcaudete, adaptando los ropajes a la estética e iconografía tradicional del municipio.
Más allá de su innegable valor plástico, el conjunto escultórico posee una profunda carga simbólica y devocional. Funciona como un doble homenaje: por un lado, celebra la ancestral costumbre alcaudetense de representar en vivo el pasaje bíblico del "Paso de Abraham"; por otro, rinde tributo a las valiosas imágenes barrocas de gran categoría artística que procesionan en la Semana Santa de la localidad, de manera muy especial durante los desfiles del Viernes Santo.